lunes, 24 de diciembre de 2035

INDICE

Introducción a la versión para blogger
Primera parte - Antecedentes
00.- Agradecimientos
01.- Introducción
02.- Hermes, Hiperrealidad y otras hiervas
03.- La intuición se alimenta de ciencia
04.- Todo empezaba en Egipto
05.- Y acababa con Roma
06.- La historia B
07.- Los jardineros de Universo
08.- La evolución, una carrera de obstáculos
09.- Anubis soloxcuintle
10.- Ermitaños para la eternidad
11.- Veni, vidi… sed vinci non
12.- Atlántida, la epopeya perdida
13.- El mito del “dorado”, con sabor oriental
14.- La bella leyenda mesiánica y la bestia micénica
15.- El verbo homérico
16.- La magia de la vía láctea
17.- Sagrada familia y mujeres divinas
18.- Numerosos como espigas
Segunda parte - Sobre el terreno
19.- Genealogía del evangelio
20.- Roma bajo la lupa
21.- La rebelión de Bar Kojba
22.- La guerra de Lucio Quieto
23.- La gran revuelta judía
24.- Nazer, el brote del tronco de David
25.- Gebel-ein y los magaritas
26.- Diocleciano y su proyecto de iglesia
27.- Herodes el Grande, grande psicópata
28.- Los siete durmientes de Éfeso
29.- El libro de los signos
Tercera parte - Sobre el papel
30.- En el principio era sólo el Verbo (Jn, 1)
31.- Las bodas de Caná (Jn, 2)
32.- Las cuestiones de Nicodemo (Jn, 3)
33.- La tía buena samaritana (Jn, 4)
34.- Una fiesta de judíos (Jn, 5)
35.- Tiberiades, el mar de Galilea (Jn, 6)
36.- Juzgad justo juicio (Jn, 7)
37.- Entre olivos, pecados y piedras (Jn, 8)
38.- Últimos signos sabáticos (Jn, 9, 10 y 11)
39.- Domingo de ramos, pasillo de escobas (Jn, 12)
40.- Paranoia de la última cena (Jn, 13)
41.- Las bases de la fe romana (Jn, 14, 15, 16 y 17)
42.- Judas, el tesorero fatal (Jn, 18)
43.- Roma no fue, que fueron los judíos (Jn, 19)
44.- Buscando al muerto (Jn, 20)
45.- El último de la sátira. La despedida (Jn, 21)
46.- Otros datos y esencia de pensamiento esenio
Epílogo
Anexo: Ieshú en otras fuentes

lunes, 25 de enero de 2016

Anexo: Ieshú en otras fuentes

Ieshú en el islam

Ieshú o Jesús, llamado en lengua árabe `Īsā o `Īsā ibn Maryam (Jesús, hijo de María), es uno de los principales profetas del islam. Según el Corán, fue uno de los profetas más queridos por Dios, y, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, para los musulmanes no tiene carácter divino. Existen notables diferencias entre el relato de los evangelios y la narración coránica de la historia de Isá.
La virginidad de María es plenamente reconocida (Corán, 3,41; 5,19; 19,22 y ss). Isá es quien anunció la llegada de Mahoma como último profeta (Corán, 3,75; 61,6), aunque siguen su vida y predicación a través de los textos de los evangelios apócrifos.

47.- Epílogo

Y ahora yo, Hermes, en verdad, en verdad os digo…
Era broma, cómo voy a terminar mi trabajo con más cachondeo tartaja ¿qué pensabas? pero sí me pondré un poco serio si me lo permites: Yo Hermes, hablo por muchos, ciertamente somos legión, he tenido que escribir este evangelio porque tenía que sacármelo de adentro. Ya no podía guardarlo por más tiempo. Vivimos tiempos de exoterismo, es decir, de exponer y de publicar lo que tanto se había guardado antes. Los últimos veinte años de mi vida me he sentido como una parturienta gestando las conclusiones que aquí he manifestado, que he parido unas veces y otras… eyaculado de placer. Ahora por fin, puedo respirar tranquilo por haber dado a luz a esta obra.

46.- Otros datos y esencia del pensamiento esenio

Paso a repasar de forma rápida las principales diferencias entre la figura mitológica romana y el personaje histórico que estamos diseccionando, así como para mostrar algunas cuestiones que han quedado todavía pendientes acerca del maestro esenio .
Los que le conocían le llamaban mese, la palabra mesías es otra cosa, significaba “recopilación de historias acerca del mese”, parecido a “Isaías” que significaba “recopilación de profecías se Isis o de las sensuales pitonisas”.

45.- El último de la sátira. La despedida (Jn, 21)

El kristo vuelve al Tiberiades donde empezó todo, y el dramaturgo grecolatino describe la escena presentando a los actores, dos por su nombre, y el resto por su lugar de procedencia.
Menciona el Tiberiades, como siempre para caricaturizar la posibilidad de que el mese tomara un pecio fenicio capaz de llevarlo volando sobre las olas por todo el Mediterráneo hasta el Atlántico, y, quién sabe si, como dicen los mormones, más allá.

44.- Buscando al muerto (Jn, 20)

En el capítulo 20, el dramaturgo quiere deshacer la ambigüedad del capítulo anterior, y presenta a María Magdalena llegando al sepulcro “el primer día de la semana” tan de mañana que aún es de noche, y se encuentra que la piedra del sepulcro había sido removida.
En el segundo verso, excluye a la de María Magdalena de ser “el discípulo a quien más amaba”, “a quién él besaba en la… ”, y “quien solía recostarse en su pecho”. Ya que dice que ésta fue “a Simón Pedro y al otro discípulo, a quién amaba Jesús” a decirles que el cuerpo del cristo se había extraviado.

43.- Roma no fue, que fueron los judíos (Jn, 19)

El capítulo 19 empieza calentito, el invento de Pilato tiene que azotar al kristo, pero como sin ganas.
Los soldados ya se lo curran un poco más, corona de espinas, manto púrpura… Lo de púrpura no tiene nada de especial, es el tinte por antonomasia de toda la fenicia, el color de los navegantes, hasta las velas eran de color púrpura. Los que sembraron la civilización por el mundo eran de tez roja, y las damas de todo el mundo coloreaban con él sus mejillas para aparecer más hermosas.

42.- Judas, el tesorero fatal (Jn, 18)

En el capítulo 18 se presenta la escena en que Judas entrega al kristo, que desciende del sopor anterior para subirse a la parra del cachondeo y preguntarle a Judas, a los fariseos, a la compañía de soldados romanos, a los alguaciles judíos, a un tribuno del senado, y a un gato que pasaba por allí: “¿A quién buscáis? – Al nazareno. – Yo soy ”. Se ve que se camuflaba muy bien.
Se caen todos de culo, pero luego se repite la escena con Simón Pedro, que también andaba por allí de incógnito, y, como buen pescador, pues llevaba siempre su herramienta de trabajo, una espada, le corta una oreja al siervo de Caifás, imagino que por accidente, pues ¿por qué no se la cortaría al propio Caifás? Además no concuerda esto con la imagen de cobarde con que se nos presenta a Pedro a lo largo de todo el evangelio.

41.- Las bases de la fe romana (Jn 14, 15, 16 y 17)

El capítulo 14 parece haber sido diseñado al completo por los señores de Nicea, pues sienta las bases de la fe cristiana rebozada a la romana. Parece un contrato de patente con dios, un contrato de exclusividad, un monopolio de lo divino del que sólo puede haber un distribuidor posible: el kristo romano.
En este capítulo, el primer mandamiento de “amaros a tope” que hizo reír tanto al público grecorromano, se transforma en amenaza y en el título de la oración más católica de todas, nacida como hija primogénita del primer concilio ecuménico, el credo. En él se especifica que ni leyes de Moisés ni amoríos de unos a otros ni ná, aquí el único mandamiento va a ser: “o crees, o te vas a paseo”.

40.- Paranoia de la última cena (Jn, 13)

Nada de lo que se relata en este capítulo pudo suceder desde el punto de vista histórico, y desde el esotérico tampoco. Lo que contenía esta carpeta se desarrolló en otro escenario, en otros términos y en un marco inverso al de la absurda parodia romana.
El primer chiste aparece en el verso 5, donde hay que imaginarse al cristo desnudándose en el postre, y al resto de los actores cada cual asumiendo el carácter arquetípico atribuido cómicamente a cada una de las 12 tribus allí representadas de forma implícita, sin perder de vista a Judas que sería el arquetipo de la propia Judea, haciendo las delicias del público: “y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjuagarlos con la toalla con que estaba ceñido”.

39.- Domingo de ramos, un pasillo de escobas (Jn, 12)

En este capítulo la insolencia del dramaturgo greco-romano va creciendo en vilipendio hasta convertirse en soez.
En el verso 3, María, la hermana de Lázaro embalsama al cristo estando todavía vivo. Ironía sutil sobre la fama balsámica de los esenios como descendientes directos de los faraones.
Se presenta el aspecto de Judas, en el 4, agarrado a la bolsa de los denarios, y regañando a María. Cuando históricamente Judas, cuyo nombre desconocemos, sería la mano derecha del Kristo y quien, posiblemente, llevaba el pago para su rescate o quizás su manutención. De nuevo el mundo al revés.

38.- Últimos signos sabáticos (Jn, 9, 10 y 11)

En el capítulo 9 se describe otra señal, otro milagro, el cristo cura a un ciego. Se trata de pura hechicería, saliva, barro, alguna hierba antiséptica, y vualá, alguien se cura una conjuntivitis crónica.
A cuántas brujas habrán quemado por cosas parecidas. Pero eso es lo de menos, lo importante es que le vuelven a llamar Rabí, a pesar de las pedradas, y regresa también en sábado, el día en que según el dramaturgo, ni respiran los judíos, si es con esfuerzo.

37.- Entre olivos, pecadores y piedras (Jn, 8)

En el éxodo se explica claramente como Moisés se encuentra el decálogo de la virtud judeo-cristiana. Sube al monte Sinaí donde le estaban esperando una tablas con inscripciones muy interesantes, que aseguraba provenían de dios. Algo lógico si estaban escritas en jeroglífico y demótico, y si eran ademásde oro.
Sinaí es una península de 60.000 km2 con millares de montes altos y escarpados en su mitad sur, por lo que escribir “monte Sinaí” en el libro del Éxodo es como decir “en alguna parte”, así que consultemos un poco a la tradición popular.

36.- Juzgad justo juicio (Jn, 7)

Los judíos son lo peor porque querían matar al kristo, aun después de haberles dado de comer y de beber, tanto de lo material como de las… cosillas del espíritu. Así empieza un capítulo que sería nuevamente el desternille del público greco-romano.
Pintan al kristo queriendo ser famoso y haciendo milagros por doquier para lograrlo. Poco importa lo poco trascendentes que sean sus “signos”, tiene una misión y debe manifestarse.
Pero no le creían ni sus hermanos, dice el cómico. No le conocían ni en su casa, no le querían ni regalado, pero ahora era de nuevo una “fiesta” de los judíos, otra pues.

35.- Tiberiades, el mar de Galilea (Jn, 6)

La estructura de estos capítulos invita a pensar que con cada uno o varios de ellos se abría y cerraba el telón de una tira cómica destinada a degradar a los hebreos, a la vez que a elevar la moral de griegos, romanos y filisteos, y justificar moralmente su posición privilegiada en función de la supuesta decadencia de los parodiados.
La perspectiva del que se sentaba en una grada para ver el evangelio del kristo era la de pertenecer a una cultura y una raza superior que traía la civilización a un pueblo que sólo conocía la barbarie y la superstición.

34.- Una fiesta de judíos (Jn, 5)

No tiene desperdicio el greco-cómico, empieza este capítulo describiendo el Sábado como “una fiesta”, hilarante sin duda.
Imagínate un público no muy diferente al de la Gestapo pero greco-latino, cuya máxima era eso de “mens sana in corpore sano”, un público que adornaba los umbrales de sus casas y sus edificios institucionales con figuras humanas de cuerpos desnudos perfectos, una sociedad light digamos, contemplando el siguiente escenario: la capital de los cabreros, Jerusalén, la puerta del ganado, una fuente de cinco pórticos que tendría dibujado en su fondo un exagrama, y rodeada toda ella de lo peor que pudiera haber para una sociedad como la griega: ciegos, cojos, mancos, paralíticos, leprosos… De éstos que ni casta tenían, iba a formarse el ejército revolucionario, o quizás era lo que quedaba de él.

33.- La tía buena samaritana (Jn, 4)

Este capítulo parece incrustado al completo por el parodiador greco-romano. No obstante, hay detalles interesantes de resaltar. Por ejemplo, el verso 2 aparece entre paréntesis. Este es un carácter que no existe en griego, lo que demuestra que es un agregado al texto. Este agregado podría ser diferente a los otros en el sentido de que parece dirigido a un público simpatizante de lo hebreo que pudiera ser susceptible de ver a su rey trabajando. O eso, o la ironía greco-romana, como viene demostrandose hasta ahora, es capaz de volverse fina. Habría que ver la representación por las dudas.
En el verso 4 nos pone patas arriba la geografía “salió de Judea y se fue otra vez a Galilea” ¿? Si Judea está dentro de Galilea ¿cómo se puede hacer lo que dice este verso? Parece que gana nuevamente la fina ironía greco-romana. Aquí se ríe tanto del sentimiento nacionalista de los judíos como de la ignorancia geográfica que el comediante atribuye a estos pueblos.

domingo, 24 de enero de 2016

32.- Las cuestiones de Nicodemo (Jn, 3)

En éste, no hay milagro por ninguna parte. Es un gen de la literatura egipcia que consiste en hacer aparecer los mismos elementos de una narración tanto en la presentación como en el desenlace. Nicodemo se quedó porque quedaba bonito en el texto.
En los primeros 13 versos se describe una discusión entre Ieshú y un fariseo de nombre Nicodemo que no se acababa de creer eso de “nacer de nuevo”. Apliquemos filtros: a los judíos debieron acabárseles los nombres, ya que a uno de sus sabios se le llama con un nombre griego que significa “pueblo victorioso”, lo que está indicando otra incrustación en el texto.

sábado, 23 de enero de 2016

31.- Las bodas de Caná (Jn, 2)

Con este título se le conoce al supuesto primer signo, o primer milagro realizado por Jesús.
El gran maestro esenio terminaba su educación en Tebas, instrucción que tuvo como aulas los principales mausoleos de los antiguos faraones, en la universidad del Valle de los Reyes. Luego se traslada a Menfis para la continuación de sus estudios, y termina un largo peregrinar por los principales centros del saber del mundo cananeo, y luego mesopotámico hasta graduarse en Cachemira, sin obviar en ningún momento la problemática de los hebreos en el sentido, como he comentado antes, más ampliado del término.

30.- En el principio era sólo el Verbo (Jn, 1)

TERCERA PARTE: Sobre el papel
Estaban tratando de vender a un cínico como esclavo, un discípulo de Sócrates.
Obviamente nadie lo quería, andrajoso y recto como su maestro.
Le preguntaron entonces ¿y tú, qué sabes hacer?
Sé mandar (contestó), si queréis venderme averiguad quién quiere un amo.
El pensamiento cínico es un elemento que es preciso introducir aquí para tener una idea más clara de lo que era el cristianismo después de las tres guerras judeo-romanas reconocidas por la historia oficial. Después del evento de Nicea en el año 325, en el que los nuevos cristianos romanos se declaraban herederos únicos de las tradiciones patriarcales hebraicas supuestamente hermanadas o sincretizadas a la cultura grecolatina, pues consideraban extinguidos a los esenios (o guardianes de la esencia), comienzan éstos a calificar a los de la vieja escuela como cínicos en el sentido más peyorativo de una palabra, y en alusión a los más puristas discípulos de Sócrates que no encajaban en las escuelas aristotélicas ni platónicas, y que se negaban a vivir y a vestir al modo palaciego griego, apareciendo como magnates en contraste a las enseñanzas de su maestro, el de la raída túnica, Sócrates, de quien decían tener su máxima referencia.

29.- El libro de los signos

Pero no estamos aquí para recorrer la línea rosa hasta nuestros días, sino para devolver el báculo al venerable maestro esenio Ieshú, y dejarle por fin hablar, para reinscribir su verdadero nombre en el quicio de la puerta a la eternidad que es la historia.
Aproximadamente la mitad del evangelio canónico de Juan, los doce primeros capítulos son una colección de milagros que pretenden demostrar la divinidad del kristo romano por medio de supuestos milagros.

28.- Los siete durmientes de Éfeso

Después de sofocada la “primera revuelta judía” (años 66 al 73), dos premisas del derecho romano observaron los de la secta pro-romana del cristianismo para distanciar su perspectiva de la de su oponente gnóstico, palabra que viene de Gnosos, gnoscere, “conocer”, y que se aplicaban los testigos directos y los activistas del verdadero hecho cristiano, o más bien sus descendientes, quienes preservaron siempre el mismo espíritu libertario y auto-determinista durante las sucesivas revueltas o guerras entre romanos y judíos, es decir, entre conquistadores y conquistados:
  1. 1. Lo escrito era la ley, y lo no escrito invención e incluso delito (herejía) si atentaba contra lo escrito.
  2. 2. La fidelización y autenticidad de lo escrito se lograba aportando referencias de fuentes diversas.

27.- Herodes el Grande, grande psicópata

La leyenda estaba viva, respiraba y caminaba sobre la tierra. Los cachorros de ”Ilión” (El León o Nilo) exhalaban perfumes de libertad y gloria, y se erguían cada día como papiros nuevos, fuertes y orgullosos. Mientras pasaban los años, en todo el sur y el este mediterráneos sus huestes regresaban también a la tierra desde todas partes incluido el sueño eterno, fuertes, bellos y como decía la leyenda “numerosos como espigas”.
Pronto se corrió la voz de que había un niño, un esenio que había superado las pruebas de reconocimiento de sus enseres de una vida anterior, y que eran los enseres de un faraón un hombre-dios. Se trataba de un niño-dios reencarnado. Si se repetía la historia acaudillaría a los egipcios, los libios, los sirios, los cananeos los libaneses y los mesopotámicos hasta las faldas de los Himalayas, el pueblo rojo de la vieja Gran Fenicia, o Gran Alianza, y los conduciría hacia la libertad tal y como hicieron sus antepasados.

26.- Diocleciano y su proyecto de iglesia

En el año 297 las tropas de Diocleciano saquearon Alejandría, una ciudad que poco a poco había ido atrayendo egipcios de la vieja escuela y hebreos de todas partes, no sólo de Judea. Alejandría, sede del despotismo, se había convertido en cinco siglos en el faro cultural más brillante del Mediterráneo.
Dicen las malas lenguas silenciosas que, tras la capitulación de la ciudad, Diocleciano ordenó que la carnicería continuara hasta que la sangre llegara a las rodillas de su caballo.

25.- Gebel-ein y los magaritas

A esta ciudad del alto Nilo, próxima a Tebas, se dirigió la familia sagrada con el objeto de gestar, no sabemos si con premeditación y alevosía, la materialización o reencarnación de la leyenda mésica, el mese hecho carne, la Maat en la Tierra, y tener al nuevo niño-dios, al cachorro de león, lejos de las hienas romanas.
En Egipto se habían repetido tantas veces las masacres y el expolio que casi nadie quería recordar siquiera las tradiciones y la ciencia de Menfis, ahora Heliópolis, que se había reducido a mera capital comercial y aduanera de la ruta dorada africana.

24.- Nazer, el brote del tronco de David

Año 3-6 a. C. Los astrólogos o cronólogos esenios, que eran los que observaban los calendarios anuales y los ciclos de la historia consideraban que había llegado el momento de provocar o recibir la llegada de un Nazer, que significa “brote”, “brote del tronco de David”, que no hay que confundir con lo de “nazareno” o “de Nazaret” que forma parte de la corrupción a la que fue sometida la biografía de Ieshú que realizó su esposa Merit (que llamaremos en adelante evangelio de Merit para no repetir), hasta convertirse en el texto que se conoce como Evangelio de San Juan, el cual considero en función de mis estudios, una vulgar sátira, una irónica caricatura del primero.
Los ancianos del Gran Sanedrín de Jerusalén se reunían para aparcar por un tiempo otras discusiones y las sensibilidades de los muchos pueblos que convivían en la provincia Sirio-Palestina, con el fin de resolver esta oportunidad de vivificar la leyenda del mese.

23.- La gran revuelta judía

Registrada entre los años 66 y 73, es conocida oficialmente como la primera guerra judíorromana (extraña palabra), como si en los siete siglos anteriores la región Galilea y las limítrofes no hubieran sido molestadas por los pueblos del norte, ni por los criollos de la época, filisteos, seleúcidas, y demás.
No olvidemos que los judíos en esta época son los habitantes de Judea, una comarca muy pequeñita según los mapas romanos de la época donde se supone que habían concentrado a los hebreos, pero que tradicionalmente éstos se habían asentado en torno al Hermón con límites indefinidos pero mucho más extensos, además de integrarse a muchas otras comunidades. Judea el nombre que los romanos daban a la provincia siria-palestina, región de lo más cosmopolita y emparentada étnica e históricamente con el antiguo Egipto, aunque lógicamente con identidades propias, identidades que Roma siempre quiso erosionar introduciendo centralismos y sediciones del típico “divide y vencerás” de siempre.

22.- La guerra de Lucio Quieto

Conocida como “guerra de kitos o rebelión del exilio”, aconteció entre los años 113 y 117, y es supuestamente la segunda de las guerras judeo-romanas, y la precedente a la de Bar Kojba. Desde el punto de vista hermético, más que una rebelión debe considerarse un genocidio premeditado y alevoso, el enésimo ya.
Como siempre, la historia nos dice que los judíos andaban cabreados porque les prohibían el sábado, la circuncisión, la Torá, etc. Pero en este caso no hay rebelión alguna sino resistencia a la expansión de Roma hacia Mesopotamia, y al exterminio en Judea.

21.- La rebelión de Bar Kojba

Roma no era muy romántica, precisamente. La historia de cada provincia se puede conocer en función del holocausto provocado. En aquellas donde se produjeron varios de estos desencuentros resumibles básicamente en tres fases: de represión, rebelión y genocidio, la historia las ha recogido bajo el nombre de la provincia que las protagonizó, y así, tenemos guerras púnicas con los cartagineses, guerras galas, guerras judías, etc.
Podrían considerarse todas ellas como guerras galileas, ya que galilea significaba originalmente “provincia”, en lugar de lo que todos entienden, una franja en la parte norte del actual Israel.

20.- Roma bajo la lupa

La sórdida historia de Roma, independientemente de su sistema político, que los tuvo todos, es una crónica sangrienta de masacres, expolio y usurpación que se encadenan desde sus comienzos, allá por el 753 antes de la era cristiana, considerado el año 1 del calendario romano.
Esta historia comprende un período de unos 250 años de monarquías, seguido por unos 500 años de repúblicas, y termina con unos 300 años de imperio, que nace aproximadamente a la vez que las guerras judías.
Luego hay otros formatos extraños, más o menos encubiertos que aún permanecen en el complejo emporio actual del Vaticano.

19.- Genealogía del evangelio

Damos un salto de 1.500 años para situarnos en el marco del imperio romano del siglo I antes de hecho cristiano. Tenemos que escribirlo así de largo porque no hay cero en números romanos.
La cultura latina se presentaba como la cumbre de la civilización pero había olvidado las artes “libres”, las ciencias humanistas, la astronomía, la filosofía, la medicina, y cualquier modelo matemático o algoritmo de los que los antiguos guardaban amorosamente en planchas de oro, el material que era la máquina del tiempo de nuestros ancestros. Ya hacía siglos que el conocimiento hermético había pasado a formar parte de la leyenda, y que el sincretismo entre Roma y Atenas no dejaba espacio para la espiritualidad oriental. Más bien lo contrario, se consideraba este saber, este recuerdo y este aspecto de todo ser humano, más bien una amenaza para la civilización del individuo y de las masas.

18.- Numerosos como espigas

Hay que ver qué pequeño es el mundo, y qué enorme la beligerancia de los simios que creen caminar erguidos. Tenemos un libro en la Biblia denominado “Éxodo”, que nos ofrece todo lujo de detalles sobre la salida y el peregrinar del pueblo Judío perseguido por los supuestos egipcios. Pero no es hasta la invasión romana que aparece la denominación de “judíos”, y es consecuencia de la concentración, más que provincia romana, de Judea, que es como Roma gestionaba su imperio cuando sentía dificultades, es decir, creando fronteras, la vieja estrategia de “divide y vencerás”.
También había otra provincia aledaña a la anterior, llamada Filistea donde había mayor concentración de criollos que en el resto del territorio, lo cual no debe confundirnos y hacernos creer que las denominaciones romanas son las que se ajustan a la realidad por el mero hecho de que no haya quedado rastro de la perspectiva autóctona. La Biblia ha tenido que pasar a fuerza por el tamiz romano, por lo que hay aplicarle la hermenéutica romana para entender el marco histórico.

17.- Sagrada familia y mujeres divinas

El inconformista Nietzsche no fue el primero en hablar del esplendor de la luz del nuevo mediodía de la humanidad.
El lejano Platón explicaba, como su maestro Sócrates, a los jóvenes del ágora, que el conocimiento individual humano era como titilante candileja en una cueva a merced de la brisa, comparado con el fulguroso amanecer que podía apreciarse en el exterior de la gruta personal que pocos se atreven a abandonar.
Platón hablaba mucho de un auriga que debía gobernar el carro de la vida personal. La vida es similar a un carro del cual tiran dos caballos, uno blanco y uno negro. En seguida nuestra mente grecolatina se lanza a interpretar a estos caballos como el bueno y el malo, y siempre el malo es el negro, cuidado y no te parece…

miércoles, 6 de enero de 2016

16.- La magia de la vía láctea

Ah-hotep, la mamá de Ka-mese, comenzaba la historia como la transmisora del linaje de los dioses por medio de la magia blanca o vía láctea, tradición que comenzara Nut en el macrocosmos. Nut, la “nutricia” era la bóveda celeste nocturna o cielo estrellado, que persiguiendo al Sol en sus orígenes para darlo de mamar dejó su leche en forma de rastro de estrellas en el cielo nocturno.
La magia blanca no consistía originalmente en sacar un conejo de una chistera, sino en amamantar a un bebé semi-dios o semi-diosa para convertirlo en todos los efectos legales en un niño-dios o una niña-diosa. Semi-dios era aquel que había nacido de un hombre-dios y de una mujer mortal, en contraste con cualquier dios natural, que era el que había nacido de una mujer-diosa y un hombre inmortal o no (parece ser que la semilla paterna, como pasa en la herencia judía actual, no era decisiva). Teniéndose por dioses y diosas a los miembros de las familias reales de las ciudades sagradas entre el Nilo y el Tigris, no sólo en Egipto.

15.- El verbo homérico

Como ocurre con Hermes, Homero no era un jubilado ocioso sin nietos a quienes contar sus aventuras y elucubraciones seniles.
Tampoco era simple entretenimiento juglar para las fiestas ni arengas para los mercenarios helenos durante los largos y tediosos asedios que nunca les faltaron.
Homero fue simplemente un recopilador de textos dispersos que previamente fueron tradición oral. Dicen que se trataba de una persona muy viajera, y además ciega, que participaba en concursos de lírica. Pudiera ser, pero el material que aparece bajo su denominación es tan amplio, considerando tanto lo que conocemos como lo que según las referencias debió de existir pero se ha perdido para siempre, que podría considerarse el esfuerzo de un batallón de observadores y escribas anónimos que tuvieron que sacrificar parte de la fidelidad de los hechos para acomodar las narraciones no sólo al lenguaje y al gusto de su tiempo, sino también ocultar bajo claves herméticas, los detalles y circunstancias que pudieran resultar incompatibles con la ideología del público y de las autoridades de todos los tiempos que atravesaron hasta hoy.

14.- La bella leyenda mesiánica y la bestia micénica

En la memoria de los hijos de Eneas que es como se conoce poéticamente a los ciudadanos romanos, aún perduraban los ecos de la epopeya (o historieta de viñetas, según se mire), de Heracles, el héroe semi-dios que 17 siglos antes había fundado una de las primeras dinastías egipcias hicsas (o extranjeras), la dinastía XV.
El mayor héroe grecolatino de todos los tiempos, Heracles, o Hércules, tirano de Menfis y autoproclamado faraón, era también un parricida sin escrúpulos y uno de los peores genocidas conocidos hasta el siglo XX. De biografía espantosa, fue el primero de dicha dinastía en sentarse en el trono de Menfis, ciudad que en su honor los helénicos rebautizaron como Heracleópolis (hoy El Cairo), quiso vestirse con la indumentaria faraónica24 y mandar tallar su singular ajuar en oro, granito rosa y mármol, como los más grandes.

13.- El mito de "El Dorado”, con sabor oriental

El continente africano era, a los ojos del imperio romano, la gran oportunidad de vivir el sueño africano, la tierra de las oportunidades sin límites, tan sólo había que arrancar los tesoros a a los incivilizables pieles rojas y a sus muertos, igual que se sentía después en América. Que había que llamarla América porque si la llamaban Colombia se podría desenmascarar el plan del “Palomo” de la Católica, y si se seguía llamando Atlán podrían los “moros” tal vez reclamarla si guardaban alguna copia de la “Atlántida”, o quién sabe que otros manuscritos diabólicos. El caso es que, por más que micénicos, hititas y romanos, hubieran expoliado bibliotecas, sepulcros y cualquier tipo de monumento ornamentado con trocitos del Sol, el incorruptible metal parecía no acabarse nunca.

12.- Atlántida, la epopeya perdida

Más allá de las columnas de Heracles (Ceuta y Gibraltar), todo era leyenda. El hermetismo platónico difundía una antigua epopeya llamada la “Atlántida”, que invitaba a la fantasía quizás tanto como la “Ilíada”, o la “Odisiada”, o la “Nereida”, o, incluso, la “Eneida”, la epopeya de Eneas, a quien el orgulloso pueblo romano consideraba, por aquello de tener historia, su propio patriarca.
Todas las epopeyas tenían una parte oculta hincada en lo legendario y lo mítico, para que fueran interesantes y morbosas a los ojos del público. También presentaban una parte falseada y corrupta para que fueran políticamente correctas, y, una tercera parte fielmente histórica, que es la que nos interesa aunque haya sido muchas veces maquillada (contábamos con ello) al gusto de los anfitriones donde estas obras, estos cantares de gestas heroicas, se representaban dramáticamente. En el caso de la epopeya atlántica tal vez Ulises o Eneas salieran un tanto humillados o perjudicados, pues después de la quema de la biblioteca de Alejandría ninguna copia ha podido llegar hasta nuestros días.

11.- Veni, vidi… sed vinci non

El nuevo “Mare Nostrum” del año cero reunía todas las costas del mar del Centro de la Tierra, que es lo que significa “Medi-terraneum”, y sus fronteras se desplazaban cada día en todas las direcciones en tierras adentro de manera centrífuga al horror de su paso, pero tenía tantos frentes como sandalias romanas fabricando lodo en el norte y polvo en el sur.
La romanización de una región consistía en una primera fase de arrasarlo todo, pulverizar una ciudad poderosa, eliminar los bosques de al rededor para evitar emboscadas, aplastar las aldeas más próximas para hacerse temer, y arruinar las cosechas para que el enemigo conquistado no pudiera alimentarse antes de alinearse.

sábado, 2 de enero de 2016

10.- Ermitaños para la eternidad

La corrupción de la casta sacerdotal tuvo su auge en Tebas unos 2.000 años después de Narmer, el hombre-dios del hacha. Allí los sacerdotes tenían la potestad de legitimar y deslegitimar incluso a los hombres y mujeres dioses, y llegaron a provocar golpes de estado y guerras civiles por perpetuar su estatus.
Este era el tipo de poder que el clero de Roma quiso importar en Europa cuando invadió Egipto, y el trabajo de campo lo llevaron a cabo los sacerdotes de Serapis en Coptos, y eligieron como cabeza de turco a la provincia Judea y a uno de los líderes más carismáticos de su independencia, un esenio llamado Ieshú el nazareno, de nazer, que significa brote, retoño o renacido, y no natural de Nazaret, como se ha pretendido hacer creer. Un poderoso rey cuya corte o sanedrín era esotérica, una corte de magaritas o magos, que es como se les llamaba a los eremitas que habitaban en cuevas escondidos de la justicia de Roma.

09.- Anubis Soloxcuintle

Antes de emigrar a mi querido México, andando por allí de vacaciones y rondando a la que hoy es mi esposa, quise conocer el México profundo, el verdadero, el de interior, el de las montañas donde no da la gana hablar español y empezar a pagar impuestos a alguna mafia político-religiosa como hacemos todos los demás, y vi por primera vez a un “soloxcuintle”. Dije, hablando en plata: “joder, me caguen la puta, pero si es Anubis”, y en un flash de estos místicos me di cuenta de que las momias que faltaban en el valle de los reyes (claro, las que los expoliadores franco-británicos como Sir Carter no arrojaron en el escondrijo del templo de Hatshepsut) debían estar en alguna parte, pues ahí estaba Anubis, el barquero, el de todas las representaciones que había observado en Egipto, pero ¡vivo!

08.- La evolución, una carrera de obstáculos

Si se dejaran de revivir las pasiones en lugar de la reflexión humana, que es la potencia que desarrolla la inteligencia en los primates superiores, si en lugar de ensalzar las conquistas, las invasiones, y el poder de las armas y el terror, se centrara la atención de la historia en las relaciones diplomáticas estables y el estado tecnológico cultural de los pueblos, se tendría un mapa bien distinto del cosmos humano, y probablemente también un comportamiento bien diferente.
Si los físicos acaban de percatarse de que en el Universo hay más cantidad de materia oscura, como somos nosotros y nuestro planeta, de la que podemos observar por encontrarse incandescente como en las estrellas, en la historia de la humanidad brillan las contiendas, los apocalipsis y las gestas heroicas, cuando el tejido social y el progreso cultural se han venido produciendo en la sombra del anonimato, y son el verdadero motor de la humanidad, el factor inteligencia en todas sus variantes.

07.- Los jardineros del Universo

“Eran tiempos en que los dioses y diosas estaban vivos, respiraban, y caminaban sobre la Tierra”. Este tipo de textos figura escrito en numerosos murales, sarcófagos, papiros y códices. Se trata del origen de la humanidad explicado desde las culturas más antiguas y distantes. En todas ellas la interpretación que se tiene sobre la evolución humana es que ha sido guiada desde siempre por individuos especiales, mese o maestros, que fueron depositados en el planeta con el objeto de mejorar genética y funcionalmente a la humanidad, y hacerla apta, primeramente, para la vida sedentaria y citadina, y después para la incubación o desarrollo de la inteligencia bajo las condiciones ambientales de este planeta.

06.- La historia B

Hermón es un monte de tres picos que está repartido entre Siria, Líbano e Israél por motivos estratégicos, y también el padre del triple maestro Hermes.
Fue llamado Sirión por los fenicios, y Sión en el Deuteronomio, quizás por un deficiente copiado que se comió dos letras. Los amorreos lo llamaron Senir y los griegos se inspiraron en él para concebir el Olimpo.
Sus laderas fueron punto de encuentro de los diversos éxodos que emprendieron los supervivientes de las invasiones micénicas, hititas y helénicas, para organizar respuestas planificadas de la Gran Alianza contra un invasor reincidente.

viernes, 1 de enero de 2016

05.- Y acababa con Roma

Si se dejaran de revivir las pasiones en lugar de la reflexión humana, que es la potencia que desarrolla la inteligencia en los primates superiores, si en lugar de ensalzar las conquistas, las invasiones, y el poder de las armas y el terror, se centrara la atención de la historia en las relaciones diplomáticas estables y el estado tecnológico cultural de los pueblos, se tendría un mapa bien distinto del cosmos humano, y probablemente también un comportamiento bien diferente.
Si los físicos acaban de percatarse de que en el Universo hay más cantidad de materia oscura, como somos nosotros y nuestro planeta, de la que podemos observar por encontrarse incandescente como en las estrellas, en la historia de la humanidad brillan las contiendas, los apocalipsis y las gestas heroicas, cuando el tejido social y el progreso cultural se han venido produciendo en la sombra del anonimato, y son el verdadero motor de la humanidad, el factor inteligencia en todas sus variantes.

04.- Todo empezaba en Egipto

Soy Hermes, al menos así me denominaban los helénicos. Soy muy anterior a todos ellos, pero llegaron, conquistaron, se apropiaron de todo, y me hicieron extranjero en mi propia tierra.
También me llamaban el mago de piel roja, por medio del calificativo greco-latino “finiki” o “fenixium”, que significaba muchas cosas, y, simplemente, “rojo”, en referencia a mi piel tostada y mi túnica de color arcilloso, raídas ambas por el sol y el salitre del mar, como el color que ostentaba la vela de mi barco alado, el color de la sangre, el mismo que atraía a la pesca y destacaba en el horizonte ultramarino a muchos kilómetros de distancia, aunque no tan lejos como se percibían en la brisa los perfumes de los dioses.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

03.- La intuición se alimenta de ciencia

Por ejemplo, y me puedes llamar profeta si quieres, porque voy a vaticinar que este año 2015 que acaba de comenzar mientras escribo esto, será conocido en el futuro como el año del coche eléctrico. No es que yo tenga un libro de historia del siglo XXIII, pero intuyo que ya está aquí este, para mí, sagrado paradigma.
Intuir no es saber, ni creer, ni tener certeza, es simplemente ver más allá de lo visible, y más acá de lo invisible.
El coche eléctrico lleva desarrollado con asombrosas cualidades desde los años 90 ¿por qué ahora? No lo sé, ni tengo la certeza, ni lo creo, simplemente será así, y así lo espero por el bien de todos. Si Nicola Tesla levantara la cabeza…

02.- Quién es Hermes, hiperrealidad y otras hiervas

Cuando acaricio con la mirada un yacimiento arqueológico, es como si estuviera allí, las escenas emergen y las siento mías, como si las hubiera soñado o las hubiera vivido. Luego me pregunto por qué, cómo, quién, etc. y acudo a los textos de primera mano en busca de respuestas, hasta que todo mi ser respira literalmente ese yacimiento, y el rompecabezas empieza a tomar forma. La labor detectivesca de la arqueología termina cuando la información bulle por ser volcada en algún medio.
Y es que todo es relativo. Muchos se apuntan al juego de que nada es real, sin embargo, puede que no sólo el Universo externo sea real sino que haya además otro tipo de realidades. Realidades varias detrás de “la realidad”. Quién se atreve a afirmar o negar que el pensamiento realmente no sea un vehículo para viajar en el tiempo. Quien puede decidir si yo estuve allí muy lejos en el tiempo y en el espacio, para ahora contártelo. Yo soy de los que creen que todo es más que real, hiperreal, de un modo u otro, generalmente la Realidad con mayúsculas no se deja explicar.

viernes, 25 de diciembre de 2015

01 Introducción

"El Evangelio de Hermes, biografía histórica, arqueológica y esotérica de Jesucristo", es una colección de indicios racionales y de referencias bibliográficas, arqueológicas y de la tradición oral, que permiten asentar sólidamente y en formato de monólogo, la teoría de que los evangelios canónicos de la Iglesia Católica Romana no son en absoluto originales ni verídicos, sino la antítesis de la biografía original de su protagonista, cuya pista se perdió en las cuevas de Éfeso, y que sería escrita, presuntamente, por la mujer que compartiría su vida con el protagonista, y con quien, también supuestamente, formaría familia.
Esta teoría pretende demostrar que el evangelio canónico es una dolosa y macabra interpretación antisemítica de la biografía que se puede rastrear ad hoc y por diferentes medios informáticos acerca de la figura del Jesús histórico, el natser o nazer, que, por cierto, no significa nazareno (Nazaret ni siquiera existía en los tiempos del hecho cristiano), sino “brote”, “reencarnación”, “retoño”, “vástago”, “rama” o “hijo” según los judíos previos a las guerras judeo-romanas.

jueves, 24 de diciembre de 2015

00 Agradecimientos

Estimados y pacientes lectores y lectoras que os atrevéis a recorrer líneas oscuras y olvidadas de nuestro pasado, líneas sangrientas, polvorientas y relegadas al desprecio de las imperiales instituciones ante las cuales se estrella siempre la razón, el amor y la intuición. Son molinos gigantes que engullen al hidalgo buscador de una realidad que se encuentra prohibida y olvidada, velada más allá de los rincones de la memoria colectiva y en manos de un puñado de deslumbrados que buscando obcecadamente la llama de una luz objetiva y empírica, tuvieron la desgracia de dar con ella.

Introducción a la versión para blogger

Estimados lectores, permitidme presentaros una obra literaria original que realicé el año pasado con el objeto de materializar dos décadas de investigación acerca de la biografía no cristiana de Jesucristo. Este trabajo recoge el testigo de miles de otros muchos investigadores anónimos y conservadores del patrimonio histórico de la humanidad que ni el fuego ni la damnatio memoriae lograron borrar de la conciencia colectiva, sino al contrario, lograron desprender muchas de sus impurezas cual metal que se templa a golpes contra un yunque.